Para.
Suena como un estallido en mi cabeza, para.
Una tortura, más canciones, más cigarros y más días.
Y el tiempo pasa y no paro.
Ni paro, ni llueve.
Ni vienes.
Solo me queda una cama desecha, vacía.
La soledad a las dos de la madrugada
y una noche eterna por delante.
Sudando palabras, palabras que son
ruido, nada.
Y sigue sin llover.
Y yo sin refugiarme bajo mi paraguas,
mi paraguas de boli y papel,
de humo.
Para
Vuelve a retumbar.
No va a volver.
Intente autoconvencerme,
autoconvencimiento estúpido, pues no funciona.
Se acercan los veinte y tú tan sola.
Y aún sin llover.
Me decía.
viernes, 5 de octubre de 2012
Hace falta que llueva.
viernes, 28 de septiembre de 2012
Llueve tanto que en vez de las gotas caer, la música de fondo es un piano y un violín.
Una buena noche para refugiarte en el calor de un cigarro, una vieja manta y parar el tiempo. Y mientras la noche no pasa, a las 3 de la madrugada de un jueves, pienso, ¿qué motivo me hace continuar? El mundo se va a la mierda, los sueños cada día se alejan más, las personas se distancian y mientras tanto el reloj gira sus manecillas con más rapidez.
Muerte prematura, en vida quizás.
La soledad se apodera de todo mi miedo y no viene solo, contando las horas que me quedan de sueño, o los días para poder llevar la vida que siempre soñé, cuando el insomnio no se apoderaba de mi. La tristeza, la nostalgia y los recuerdos por aquello que pudo ser y no fue, rondan mi mente constantemente.
Me estoy volviendo loca o ya venía así de serie no lo sé. Algo anestesiada, atontada, desquiciada, moribunda...
Soy peligro de derrumbe, será el motivo por el que nadie quiere entrar, porque es difícil salir de los escombros sin salir herido. ¿Quién quiere complicarse la vida?
Porque ahí fuera se están matando, muriendo de frío y pasando hambre. Mientras yo solo planeo como puedo meterme en tu cama.
Una buena noche para refugiarte en el calor de un cigarro, una vieja manta y parar el tiempo. Y mientras la noche no pasa, a las 3 de la madrugada de un jueves, pienso, ¿qué motivo me hace continuar? El mundo se va a la mierda, los sueños cada día se alejan más, las personas se distancian y mientras tanto el reloj gira sus manecillas con más rapidez.
Muerte prematura, en vida quizás.
La soledad se apodera de todo mi miedo y no viene solo, contando las horas que me quedan de sueño, o los días para poder llevar la vida que siempre soñé, cuando el insomnio no se apoderaba de mi. La tristeza, la nostalgia y los recuerdos por aquello que pudo ser y no fue, rondan mi mente constantemente.
Me estoy volviendo loca o ya venía así de serie no lo sé. Algo anestesiada, atontada, desquiciada, moribunda...
Soy peligro de derrumbe, será el motivo por el que nadie quiere entrar, porque es difícil salir de los escombros sin salir herido. ¿Quién quiere complicarse la vida?
Porque ahí fuera se están matando, muriendo de frío y pasando hambre. Mientras yo solo planeo como puedo meterme en tu cama.
martes, 18 de septiembre de 2012
Todo es cuesta arriba.
Lleno de amores estúpidos, tráfico, mentiras, lluvia, enredos y cigarrillos.
Los mejores actores protagonizan este drama lleno de mierda, hablando mal y pronto. Donde el protagonista siempre pierde. Pierde su tiempo, besos, caricias hasta parte de si mismo, pierde a lo largo de esta travesía, más de lo que pudo imaginar, más de lo que dio.
Tanto, que no se encuentra así mismo. Tanto, que no sabe quien es.
Mientras otros al final de la ciudad, se perderán.
Tú eliges, ¿perder o perderte?.
Lleno de amores estúpidos, tráfico, mentiras, lluvia, enredos y cigarrillos.
Los mejores actores protagonizan este drama lleno de mierda, hablando mal y pronto. Donde el protagonista siempre pierde. Pierde su tiempo, besos, caricias hasta parte de si mismo, pierde a lo largo de esta travesía, más de lo que pudo imaginar, más de lo que dio.
Tanto, que no se encuentra así mismo. Tanto, que no sabe quien es.
Mientras otros al final de la ciudad, se perderán.
Tú eliges, ¿perder o perderte?.
domingo, 9 de septiembre de 2012
domingo, 25 de marzo de 2012
Siempre había esperado tener mucho más.
Cuando me hundo en mi propia paranoia perpetúa de la que no se salir, y ya no se si quiero salir.
Porque a medida que pasa el tiempo me voy dando cuenta como voy abandonando mis sueños, como he llegado a ese punto en el que todo me resbala, todo menos morderte el labio algún día.
Pero aún así también estoy cansada de ti y de tus juegos, y de que tus juegos no sean en mi cama o en la tuya, eso la verdad es lo de menos.
Y tú, fuiste un sueño mío , y ¿lo seguirás siendo? Quién sabe.
Pero al igual que tú hubo mil sueños antes, que algunos deberían estar cumplidos ya.
Pero me siento tan frágil, tan sola. No se si podré lograrlos sin nadie ahí abajo por si me caigo que me ayude a levantarme, porque siento que no puedo, que no puedo más y que no voy a seguir con esta carga encima machacándome día a día poniéndome obstáculos para levantarme de la cama y ver que hay fuera me espera un largo día que puedo aprovechar, y desisto y pierdo el tiempo durmiendo, en el mundo irreal donde mis sueños son reales.
Ahí la vida es maravillosa, ya he cumplido con mis sueños y además estás tú y nosotros y como me gustaría que todo saliese, pero mis sueños, aprendí hace ya un tiempo que no se cumplen.
Porque a medida que pasa el tiempo me voy dando cuenta como voy abandonando mis sueños, como he llegado a ese punto en el que todo me resbala, todo menos morderte el labio algún día.
Pero aún así también estoy cansada de ti y de tus juegos, y de que tus juegos no sean en mi cama o en la tuya, eso la verdad es lo de menos.
Y tú, fuiste un sueño mío , y ¿lo seguirás siendo? Quién sabe.
Pero al igual que tú hubo mil sueños antes, que algunos deberían estar cumplidos ya.
Pero me siento tan frágil, tan sola. No se si podré lograrlos sin nadie ahí abajo por si me caigo que me ayude a levantarme, porque siento que no puedo, que no puedo más y que no voy a seguir con esta carga encima machacándome día a día poniéndome obstáculos para levantarme de la cama y ver que hay fuera me espera un largo día que puedo aprovechar, y desisto y pierdo el tiempo durmiendo, en el mundo irreal donde mis sueños son reales.
Ahí la vida es maravillosa, ya he cumplido con mis sueños y además estás tú y nosotros y como me gustaría que todo saliese, pero mis sueños, aprendí hace ya un tiempo que no se cumplen.
jueves, 9 de febrero de 2012
Un pequeño relato, para amenizar las noches solitarias.
Eran prácticamente desconocidos, solo habían intercambiado un par de saludos y alguna que otra palabra. El contacto físico aún era improbable. Pero aún así las ganas mutuas de verse, hablar, conocerse, contemplarse, desearse, besarse estaban ahí.
Allí estaba él, esperándola en la escalera, un saludo, normal, dos besos y un qué tal. Caminan, dónde van, no saben, siguen caminado. Lo típico un bar y unas cervezas. Hablan y hablan, ella no sabe si cambiar el botellín por sus labios o esperar a que sea él quien le bese.
Un ambiente cálido y un bar abarrotado, pero ellos se respiran, se sienten, el tiempo pasa y solo están ellos dos, hablando, riendo. Se hace tarde deben irse.
Se dirigen hacia el metro y justo ahí....
Se besan por primera vez, sin importarle sus labios, color del vino, unos labios que embriagan tanto como las cerveza que corría por su sangre. Algo intenso, sus labios quedan tintados de cierto color rosado.
-Te he manchado un poquito.
-Un poquito ¿sólo?- responde él.
-Sí.- Dice ella tímidamente.
-Pues espero mancharme un poquito más- Y la da un tímido beso.
Y la vuelve a besar y ella se deja besar.
Ambos se dejan, se pierden entre las comisuras de los labios entre lametazos y mordiscos, más largo, más intenso que el anterior, pierden el tiempo y la vergüenza, apoyados contra una pared de las calles más transitadas de Madrid.
Se les nota, ella pierde la cabeza por él y él de momento ha empezado por perderse en sus labios, esperando perder la cabeza por algo más que su sonrisa.
Se dejan hacer, románticos en plena noche madrileña, llena de luces, que a penas lucen tanto, como el brillo de sus ojos.
Pasa el tiempo, último tren con destino "vuelta a la realidad", se marchan, se despiden.
Él se va por su camino, sin parar de pensar en ella, y cuando será la próxima vez que sus labios y unos tragos de cerveza le vuelvan a embriagar. Sin embargo ella, se va feliz, radiando felicidad a cada paso que da, esperando un mensaje suyo que le confirme que él también quiere verla.
-Brrp, brrp.
"Me lo he pasado muy bien, pero se me ha hecho muy corto.
Me encantas rubia.
Espero verte pronto, ¿tienes planes para el sábado?
Podemos ir a comer, ver una peli, lo que tú quieras."
Su cabeza da mil vueltas, no se lo puede creer, se gustan, quiere verla. Se espera a contestar por esto de no parecer ansiada, cosas de mujeres, que ni yo que escribo y soy mujer las entenderé nunca. Se me ha hecho corto, lo que tú quieras y me encantas no paran de bombear en su cabeza, sus latidos, cada vez más fuertes, respira y escribe.
-Bip, bip.
"Yo también me lo he pasado bien, quedamos cuando quieras :)
Los planes suenan muy bien, ¿y si los combinamos y alargamos tiempo?
Pd: No me puedo quitar tus bonitos ojos azules de la cabeza."
-Brrp, brrp.
"Me parece perfecto, te llamo mañana y lo hablamos,
después de hoy, no se cuanto tiempo podré aguantar sin verte, sin oírte
y sin besarte...
:)"
Ella no contesta más, se deja ir, evadida en el tren, mordiéndose los labios, releyendo una y otra vez, aún no se lo termina de creer, ¿esto será amor?
Mientras él, igual, se roza los labios con los dedos, ¿qué le estará pasando?, quiere verla, quiere tenerla, suya.
Ambos con sus dudas, idiotas, perdidos, enamorados.
Allí estaba él, esperándola en la escalera, un saludo, normal, dos besos y un qué tal. Caminan, dónde van, no saben, siguen caminado. Lo típico un bar y unas cervezas. Hablan y hablan, ella no sabe si cambiar el botellín por sus labios o esperar a que sea él quien le bese.
Un ambiente cálido y un bar abarrotado, pero ellos se respiran, se sienten, el tiempo pasa y solo están ellos dos, hablando, riendo. Se hace tarde deben irse.
Se dirigen hacia el metro y justo ahí....
Se besan por primera vez, sin importarle sus labios, color del vino, unos labios que embriagan tanto como las cerveza que corría por su sangre. Algo intenso, sus labios quedan tintados de cierto color rosado.
-Te he manchado un poquito.
-Un poquito ¿sólo?- responde él.
-Sí.- Dice ella tímidamente.
-Pues espero mancharme un poquito más- Y la da un tímido beso.
Y la vuelve a besar y ella se deja besar.
Ambos se dejan, se pierden entre las comisuras de los labios entre lametazos y mordiscos, más largo, más intenso que el anterior, pierden el tiempo y la vergüenza, apoyados contra una pared de las calles más transitadas de Madrid.
Se les nota, ella pierde la cabeza por él y él de momento ha empezado por perderse en sus labios, esperando perder la cabeza por algo más que su sonrisa.
Se dejan hacer, románticos en plena noche madrileña, llena de luces, que a penas lucen tanto, como el brillo de sus ojos.
Pasa el tiempo, último tren con destino "vuelta a la realidad", se marchan, se despiden.
Él se va por su camino, sin parar de pensar en ella, y cuando será la próxima vez que sus labios y unos tragos de cerveza le vuelvan a embriagar. Sin embargo ella, se va feliz, radiando felicidad a cada paso que da, esperando un mensaje suyo que le confirme que él también quiere verla.
-Brrp, brrp.
"Me lo he pasado muy bien, pero se me ha hecho muy corto.
Me encantas rubia.
Espero verte pronto, ¿tienes planes para el sábado?
Podemos ir a comer, ver una peli, lo que tú quieras."
Su cabeza da mil vueltas, no se lo puede creer, se gustan, quiere verla. Se espera a contestar por esto de no parecer ansiada, cosas de mujeres, que ni yo que escribo y soy mujer las entenderé nunca. Se me ha hecho corto, lo que tú quieras y me encantas no paran de bombear en su cabeza, sus latidos, cada vez más fuertes, respira y escribe.
-Bip, bip.
"Yo también me lo he pasado bien, quedamos cuando quieras :)
Los planes suenan muy bien, ¿y si los combinamos y alargamos tiempo?
Pd: No me puedo quitar tus bonitos ojos azules de la cabeza."
-Brrp, brrp.
"Me parece perfecto, te llamo mañana y lo hablamos,
después de hoy, no se cuanto tiempo podré aguantar sin verte, sin oírte
y sin besarte...
:)"
Ella no contesta más, se deja ir, evadida en el tren, mordiéndose los labios, releyendo una y otra vez, aún no se lo termina de creer, ¿esto será amor?
Mientras él, igual, se roza los labios con los dedos, ¿qué le estará pasando?, quiere verla, quiere tenerla, suya.
Ambos con sus dudas, idiotas, perdidos, enamorados.
Guarda...
embriagadez,
Torpeza en los labios,
Volcán
jueves, 2 de febrero de 2012
Me canso y te cuelgo.
Apareció como por arte de magia, como del caos un arte.
Entro en mi vida sin llamar a la puerta, arrasando cualquier recuerdo, fotos de los que se fueron o los que pretendían entrar, o simplemente de aquellos que estaban ahí, como en standby, en espera.
Y allí estaba yo abducida por aquello que hace perder las cabezas, una sonrisa, su sonrisa.
Pero no estaba sola, la acompañaban sus ojos, su acento, su barba, todo él.
Y yo, sola sin articular palabra, presa del pánico por abrir la boca y joderla, como siempre. Solo se me ocurría una cosa, y es que quería besarle. Me moría de ganas por hacerlo.
Pero valiente de mí, no lo hice.
"Me haces sonreír", abarcó cierto día la pantalla de mi móvil y así me robó el aliento y se apoderó de mi calma.
Poco a poco se fue haciendo con una parte más mía, hasta donde él quiera llegar.
Hace tiempo que no me sentía así, como si cada parte de mí fuera suya, como si él pudiera ser mío pero no le llego alcanzar, dejándome hacer, ilusa, marioneta.
Me siento como hace tiempo esa chiquilla que empezó a escribir su pequeño diario de sentimientos, dudas, amores y mil gilipolleces más en su fotolog, ese que hace tiempo dejo obsoleto, abandonado. Me acuerdo como si fuera ayer, cuando no dejaba un día sin escribir de aquel chico que no paraba de entrar y salir, dejándome sola, volviendo a aparecer cada vez que le apetecía. Pero ahora la cosa es distinta, desde la zona volcánica de España ha llegado un volcán dispuesto a erupcionar, y dejar prendando de lava y lodo todo aquello que me rodea. Dejándome así, sentirme una idiota, a punto de perder la cabeza por un mínimo roce de sus labios.
Entro en mi vida sin llamar a la puerta, arrasando cualquier recuerdo, fotos de los que se fueron o los que pretendían entrar, o simplemente de aquellos que estaban ahí, como en standby, en espera.
Y allí estaba yo abducida por aquello que hace perder las cabezas, una sonrisa, su sonrisa.
Pero no estaba sola, la acompañaban sus ojos, su acento, su barba, todo él.
Y yo, sola sin articular palabra, presa del pánico por abrir la boca y joderla, como siempre. Solo se me ocurría una cosa, y es que quería besarle. Me moría de ganas por hacerlo.
Pero valiente de mí, no lo hice.
"Me haces sonreír", abarcó cierto día la pantalla de mi móvil y así me robó el aliento y se apoderó de mi calma.
Poco a poco se fue haciendo con una parte más mía, hasta donde él quiera llegar.
Hace tiempo que no me sentía así, como si cada parte de mí fuera suya, como si él pudiera ser mío pero no le llego alcanzar, dejándome hacer, ilusa, marioneta.
Me siento como hace tiempo esa chiquilla que empezó a escribir su pequeño diario de sentimientos, dudas, amores y mil gilipolleces más en su fotolog, ese que hace tiempo dejo obsoleto, abandonado. Me acuerdo como si fuera ayer, cuando no dejaba un día sin escribir de aquel chico que no paraba de entrar y salir, dejándome sola, volviendo a aparecer cada vez que le apetecía. Pero ahora la cosa es distinta, desde la zona volcánica de España ha llegado un volcán dispuesto a erupcionar, y dejar prendando de lava y lodo todo aquello que me rodea. Dejándome así, sentirme una idiota, a punto de perder la cabeza por un mínimo roce de sus labios.
Porque si él lo quisiera, ya sería suya.
Guarda...
Tenía tantas ganas cómo miedo.,
Volcán
miércoles, 18 de enero de 2012
Hoy me duele una canción por todo el cuerpo.
Sentir esa extraña sensación de que te falta el aire o ese pinchazo agudo en el pecho, solo de imaginar que "me gusta una chica" sale de su boca, una que no eres tú.
Tú la que hace unas horas aún rebosabas ilusión y alegría. La cual, sin apenas conocerle estaba en la pre-fase de enamoramiento extremo a la par que platónico. La que hace un par de noches soñaba con un futuro juntos.
Pero es que aún no has aprendido que debes vivir el presente, para evitarte futuros dolores. Porque ahora soy vulnerable, me duele todo el cuerpo y es por culpa de esa maldita canción.
Esa maldita película que la acompañaba, que hace horas decidí ver, en la cual la pantalla me enseño lo bello y maravilloso que puede ser enamorarse, eso sí, solo pasa en el cine. Porque en la vida real, cuando todo crees que va "viento en popa, a toda vela" como decía Espronceda. El barco se hunde y con él, los sueños y las ilusiones que empezaban a surgir en tu complicada cabezita. Y con ello, llega el dolor, la pena y ese tipo de angustia que te dice que otra vez, te dejaste llevar, suena bien, pero al final sabe mal.
Y así es, paso de ni apagar la sonrisa antes de dormir, a dejarla en standby, esperando saber si las dudas la pueden, la rompen, la destrozan o si quizás él soñaba con su sueño.
Tú la que hace unas horas aún rebosabas ilusión y alegría. La cual, sin apenas conocerle estaba en la pre-fase de enamoramiento extremo a la par que platónico. La que hace un par de noches soñaba con un futuro juntos.
Pero es que aún no has aprendido que debes vivir el presente, para evitarte futuros dolores. Porque ahora soy vulnerable, me duele todo el cuerpo y es por culpa de esa maldita canción.
Esa maldita película que la acompañaba, que hace horas decidí ver, en la cual la pantalla me enseño lo bello y maravilloso que puede ser enamorarse, eso sí, solo pasa en el cine. Porque en la vida real, cuando todo crees que va "viento en popa, a toda vela" como decía Espronceda. El barco se hunde y con él, los sueños y las ilusiones que empezaban a surgir en tu complicada cabezita. Y con ello, llega el dolor, la pena y ese tipo de angustia que te dice que otra vez, te dejaste llevar, suena bien, pero al final sabe mal.
Y así es, paso de ni apagar la sonrisa antes de dormir, a dejarla en standby, esperando saber si las dudas la pueden, la rompen, la destrozan o si quizás él soñaba con su sueño.
Guarda...
mare mágnum,
Tenía tantas ganas cómo miedo.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Ahora me escondo.
Hoy es un día de esos de llorar, de los que una canción es una buena amiga para desahogarte y una almohada es una compañera de lágrimas.
Querer, querer y no poder, por ser una cobarde que no se quiere lanzar a la piscina (sin manguitos), porque sabes que si te ahogas lo máximo que vas a conseguir es que te sigan echando agua.
Dejándote morir entre tus propios miedos, siendo presa del pánico.
Yo quería ser valiente, poder decir, lo QUIERO y lo hago cueste lo que cueste.
Sin rendirme, sin necesitar a nadie más que la seguridad y la confianza en mi misma. Y solo soy una cobarde que se esconde tras una apariencia que va de dura pero se me leen las debilidades y los pánicos como un libro abierto.
Quiero...
irme lejos de aquí, quizá Italia o Nueva York, un buldog inglés al que llamar con algún nombre extraño, un armario tan grande que mi actual habitación, una gran biblioteca de mis libros favoritos, vivir en Córdoba una temporada, estudiar filología hispánica y acordarme de mis viejos profesores de Lengua y Literatura, Marta, Noe, Berta, Fran y los que vendrán en adelante. Escribir un libro, viajar mucho, salir en Madrileños por el mundo y poder decir con orgullo que no vivo en España porque me fui por amor.
Y lo más importante quiero poder cumplirlo todo, y todo los sueños nuevos que me vayan aconteciendo a lo largo de mi vida.

Querer, querer y no poder, por ser una cobarde que no se quiere lanzar a la piscina (sin manguitos), porque sabes que si te ahogas lo máximo que vas a conseguir es que te sigan echando agua.
Dejándote morir entre tus propios miedos, siendo presa del pánico.
Yo quería ser valiente, poder decir, lo QUIERO y lo hago cueste lo que cueste.
Sin rendirme, sin necesitar a nadie más que la seguridad y la confianza en mi misma. Y solo soy una cobarde que se esconde tras una apariencia que va de dura pero se me leen las debilidades y los pánicos como un libro abierto.
Quiero...
irme lejos de aquí, quizá Italia o Nueva York, un buldog inglés al que llamar con algún nombre extraño, un armario tan grande que mi actual habitación, una gran biblioteca de mis libros favoritos, vivir en Córdoba una temporada, estudiar filología hispánica y acordarme de mis viejos profesores de Lengua y Literatura, Marta, Noe, Berta, Fran y los que vendrán en adelante. Escribir un libro, viajar mucho, salir en Madrileños por el mundo y poder decir con orgullo que no vivo en España porque me fui por amor.
Y lo más importante quiero poder cumplirlo todo, y todo los sueños nuevos que me vayan aconteciendo a lo largo de mi vida.
Cambiar, ser valiente, poder seguir andando hacia delante sin un montón de almohadas detrás por si me caigo de espaldas y me hundo.

Le preguntó que necesitaba.
Respondió.
-Todo y nada.
Respondió.
-Todo y nada.
Guarda...
día a día,
mare mágnum,
Personas,
Soledad,
vacío
domingo, 13 de noviembre de 2011
¿Dónde estoy?
No me encuentro, estoy perdida, ¿y si nunca pasé página?
Porque no paro de acordarme de él, porque quiero irme lejos de aquí, me siento tan vacía, y solo aparece una persona a modo de salvación.Como me hubiese gustado que todo saliera y ni si quiera salió.
Frustante, sentir amor y perderlo, todo tan efímero, los besos, las caricias, las miradas cómplices, para que todo se esfumará sin un motivo consistente. Para que siguiéramos cómplices, mirándonos, huyendo, sintiendo una coctelera de sentimientos que ni en el mejor bar de copas te sirven, miedo, pánico, atracción, amor, olvido, ternura, simplicidad, engaño, culpabilidad, rabia, pasión, deseo, arrepentimiento, odio...
Y aquí estoy yo echándote de menos para no variar (debería dejar la novela romántica y leer otro tipo de novelas), porque la soledad incita a la nostalgia, y hablando de amor, nadie puede sentir más nostalgia de ti, que yo.
Porque cuando el corazón busca, se aferra a lo ya perdido, haciéndonos volver a caer en los recuerdos...
Como me gustaría estar sentada escribiendo esto en la azotea del Circulo de Bellas Artes, contemplando Madrid, intentando averiguar porque callejuelas pasé, y en cuales de ellas tengo historias escritas hasta llegar a la esquina y en cuales me gustaría volver a escribir otra historia diferente, o reescribir sobre los recuerdos, esos que siempre vuelven a traición, cuando más débiles estamos.
Porque como dijo el gran Joaquín Sabina,
"No es que este triste, es que me acuerdo".
"No es que este triste, es que me acuerdo".
Guarda...
Soledad,
Tenía tantas ganas cómo miedo.,
vacío,
Vivir
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