Eran prácticamente desconocidos, solo habían intercambiado un par de saludos y alguna que otra palabra. El contacto físico aún era improbable. Pero aún así las ganas mutuas de verse, hablar, conocerse, contemplarse, desearse, besarse estaban ahí.
Allí estaba él, esperándola en la escalera, un saludo, normal, dos besos y un qué tal. Caminan, dónde van, no saben, siguen caminado. Lo típico un bar y unas cervezas. Hablan y hablan, ella no sabe si cambiar el botellín por sus labios o esperar a que sea él quien le bese.
Un ambiente cálido y un bar abarrotado, pero ellos se respiran, se sienten, el tiempo pasa y solo están ellos dos, hablando, riendo. Se hace tarde deben irse.
Se dirigen hacia el metro y justo ahí....
Se besan por primera vez, sin importarle sus labios, color del vino, unos labios que embriagan tanto como las cerveza que corría por su sangre. Algo intenso, sus labios quedan tintados de cierto color rosado.
-Te he manchado un poquito.
-Un poquito ¿sólo?- responde él.
-Sí.- Dice ella tímidamente.
-Pues espero mancharme un poquito más- Y la da un tímido beso.
Y la vuelve a besar y ella se deja besar.
Ambos se dejan, se pierden entre las comisuras de los labios entre lametazos y mordiscos, más largo, más intenso que el anterior, pierden el tiempo y la vergüenza, apoyados contra una pared de las calles más transitadas de Madrid.
Se les nota, ella pierde la cabeza por él y él de momento ha empezado por perderse en sus labios, esperando perder la cabeza por algo más que su sonrisa.
Se dejan hacer, románticos en plena noche madrileña, llena de luces, que a penas lucen tanto, como el brillo de sus ojos.
Pasa el tiempo, último tren con destino "vuelta a la realidad", se marchan, se despiden.
Él se va por su camino, sin parar de pensar en ella, y cuando será la próxima vez que sus labios y unos tragos de cerveza le vuelvan a embriagar. Sin embargo ella, se va feliz, radiando felicidad a cada paso que da, esperando un mensaje suyo que le confirme que él también quiere verla.
-Brrp, brrp.
"Me lo he pasado muy bien, pero se me ha hecho muy corto.
Me encantas rubia.
Espero verte pronto, ¿tienes planes para el sábado?
Podemos ir a comer, ver una peli, lo que tú quieras."
Su cabeza da mil vueltas, no se lo puede creer, se gustan, quiere verla. Se espera a contestar por esto de no parecer ansiada, cosas de mujeres, que ni yo que escribo y soy mujer las entenderé nunca. Se me ha hecho corto, lo que tú quieras y me encantas no paran de bombear en su cabeza, sus latidos, cada vez más fuertes, respira y escribe.
-Bip, bip.
"Yo también me lo he pasado bien, quedamos cuando quieras :)
Los planes suenan muy bien, ¿y si los combinamos y alargamos tiempo?
Pd: No me puedo quitar tus bonitos ojos azules de la cabeza."
-Brrp, brrp.
"Me parece perfecto, te llamo mañana y lo hablamos,
después de hoy, no se cuanto tiempo podré aguantar sin verte, sin oírte
y sin besarte...
:)"
Ella no contesta más, se deja ir, evadida en el tren, mordiéndose los labios, releyendo una y otra vez, aún no se lo termina de creer, ¿esto será amor?
Mientras él, igual, se roza los labios con los dedos, ¿qué le estará pasando?, quiere verla, quiere tenerla, suya.
Ambos con sus dudas, idiotas, perdidos, enamorados.
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jueves, 9 de febrero de 2012
viernes, 6 de mayo de 2011
Cegada, quizás será el exceso de alcohol que nubla mi memoria.
Perderme por mitad de la Gran Vía rodeada de gente es lo que quiero hacer, sin saber donde ir, donde estoy, iluminada, cegada por esa luz que refleja la capital y su calle central.
La calle donde se pierden amores, se encuentran nuevos, y yo sigo aún perdida.
¿Qué busco? ¿Qué hago?
Se me pasan las horas, y mi cabeza bombea cada recuerdo de ti al resto del cuerpo, tengo mono, y no de tabaco, ni antojo de chocolate. Es mono y antojo de ti.
Es algo extraño, no me siento evadida del mundo, pero cada vez que le veo, algo me dice que ande hacía él, que le sonría, le baile, le susurre y me deje llevar.
Sí, es la pieza que hace que mi mente se deje llevar y tras ella el resto del cuerpo. Te busca.
Y aquí estás, ¿qué buscas? ¿A mí?
No sé.
Perderme por mitad de la Gran Vía rodeada de gente es lo que quiero hacer, sin saber donde ir, donde estoy, iluminada, cegada por esa luz que refleja la capital y su calle central.
La calle donde se pierden amores, se encuentran nuevos, y yo sigo aún perdida.
¿Qué busco? ¿Qué hago?
Se me pasan las horas, y mi cabeza bombea cada recuerdo de ti al resto del cuerpo, tengo mono, y no de tabaco, ni antojo de chocolate. Es mono y antojo de ti.
Es algo extraño, no me siento evadida del mundo, pero cada vez que le veo, algo me dice que ande hacía él, que le sonría, le baile, le susurre y me deje llevar.
Sí, es la pieza que hace que mi mente se deje llevar y tras ella el resto del cuerpo. Te busca.
Y aquí estás, ¿qué buscas? ¿A mí?
No sé.
Confusa, aturdida, perdida en mitad de la Gran Vía de mi desordenada cabeza.
Guarda...
embriagadez,
mare mágnum,
Vivir
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