viernes, 28 de septiembre de 2012

Llueve tanto que en vez de las gotas caer, la música de fondo es un piano y un violín.

Una buena noche para refugiarte en el calor de un cigarro, una vieja manta y parar el tiempo. Y mientras la noche no pasa, a las 3 de la madrugada de un jueves, pienso, ¿qué motivo me hace continuar? El mundo se va a la mierda, los sueños cada día se alejan más, las personas se distancian y mientras tanto el reloj gira sus manecillas con más rapidez.
Muerte prematura, en vida quizás.
La soledad se apodera de todo mi miedo y no viene solo, contando las horas que me quedan de sueño, o los días para poder llevar la vida que siempre soñé, cuando el insomnio no se apoderaba de mi. La tristeza, la nostalgia y los recuerdos por aquello que pudo ser y no fue, rondan mi mente constantemente.
Me estoy volviendo loca o ya venía así de serie no lo sé. Algo anestesiada, atontada, desquiciada, moribunda...
Soy peligro de derrumbe, será el motivo por el que nadie quiere entrar, porque es difícil salir de los escombros sin salir herido. ¿Quién quiere complicarse la vida?


Porque ahí fuera se están matando, muriendo de frío y pasando hambre. Mientras yo solo planeo como puedo meterme en tu cama.


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