Con esa carita que tiene, esos ojitos...
Ni tesoros, ni castillos sin tus labios.
Confieso que no quiero otra cama, si a menos de dos cuartas no se encuentra su cara.
Las ganas que tengo de huir no sé las deseo a nadie, nunca he tenido tantas pocas ganas de saber absolutamente nada de él, pero sin embargo sigo esclava de la estúpida paciencia, que no aún que me duela y aún le quiera, hasta aquí, sé que tengo un efecto de rebote de un segundo, es decir, te odio, te quiero, te odio...y así sucesivamente. Pero esta vez, no sé que esperas, ni que quieres, no me aclaro, no comprendo nada. Parecía que por una vez todo iba perfecto(es decir, lo que yo quería, estar contigo o al menos intentarlo mutuamente) sin embargo nada, hemos acabado en NADA.
