sábado, 5 de junio de 2010

Después de tantas idas y venidas,
tiras y después aflojas.


¿Me rindo? A pesar de que le quiera más que a nadie en este mundo.
No quiero rendirme, pero no me lo estás poniendo nada fácil...
Yo solo quería quererte, y que tú me quisieras a mí.
Pero lo único que hago es recibir, una de cal por cada tres de arena, y ahora tengo el corazón lleno de arena.
¿Qué pretendo?, seguir siendo la misma idiota de siempre, que pierde el culo por él, cuando él no lo hace, o directamente lo disimula muy bien.
Mi prioridad era él y quizás yo me equivoque.
Quizás debería dejarle salir de mi vida igual que entró, pero no quiero hacerlo.
Será por los recuerdos que invaden mi memoria, día sí y noche tambien, o por las horas muertas mirando su foto, que yo me he apropiado como mía, teniendo el dibujo de ella guardado en el último recoveco de mi carpeta negra donde guardo todo lo que escribo, todo lo que más me importa, y no sé puede mostrar.

Me rindo, por las veces que me he despertado pensando que sería tenerle al otro lado de mi cama, o como sería despertarme con sus besos una mañana. Pasar una tarde perdida en sus brazos, o mil noches pegada a su cintura.


Nunca ha ocurrido, y no creo que vaya a ocurrir, por eso quizás debería rendirme, y pensar que no es un buen tiempo para los soñadores.


No soy muy cobarde, pero sí sensata, y por no fastidarle a él sus exámenes me fastidio los míos callandome todo, lo que debería estar diciendole, pero escribo.
Mil y una ganas de decirle mil cosas que no tendré la oportunidad de decirle.
Mi tristeza escondida, se pone guapa, para él.


Más allá de él, más alla de mi.



Canciones para el tiempo y la distancia.

2 comentarios:

  1. Casi me pongo a llorar leyendo lo que has escrito.
    Te pasa lo mismo que me está ocurriendo a mí ahora con la diferencia (creo) que yo si se lo dije a él.
    Y recibí lo mismo: indiferencia.

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